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Coordinador: Flavio Bladimir Rodríguez (U. Externado)

 

Comentaristas: Guillermo Ferro (U. Javeriana) Martha Saade (U. Externado)

 

Relatora: Nurys Silva.

 

Participantes:

 

Experiencias comunitarias:
Edilberto Sanabria y Mayelis Cáceres (María La Baja).
Orlando Pantoja (Junpro Cococauca);
Candelario Álvarez (Asprocig, Córdoba).
Álvaro Manzano (ACVC).
José Américo Mosquera (Cocomopoca)
Efraín Jaramillo Jenzera (Genzera) La interculturalidad en su laberinto, escuela de territorialidad interétnica.
Marjorie Zambrana Cadena (Tierra y Vida, Ecuador).

 

Estudiantes e investigadores:

Natalia Espinosa Rincón (Estructura agraria en el sur del Cauca, PUJ);
Nathalia Waked (Cambio y transformación del uso del suelo en Villa de Leyva, U. Externado).
Juliana Cuenca (Construcción social de la región del Macizo colombiano desde la organización social local: San Pablo Nariño, U. Externado).
Jhon Jairo Monje (Plan de vida de los pueblos indígenas de Colombia, una construcción de ecoetnodesarrollo, U. Minuto de Dios).
Sergio Antonio Monroy (Nueva Ruralidad y zonas de Reserva Campesina, Red investigadores en ZRC y autonomías territoriales).
Juana Camacho y Nurys Silva (Ciénagas y Playones en La Mojana, ICANH) .

 

En esta mesa se analizarán cómo distintas modalidades de acceso, tenencia y propiedad de la tierra (territorios étnicos, reservas campesinos, parques nacionales y reservas forestales, zonas de desarrollo y fomento empresarial), operan como formas de organización social del territorio. Algunas se encuentran articuladas a reconocimientos como sujetos étnicos y culturales, y otras más a criterios socioeconómicos, productivos y ambientales. Estas figuras, sirven a su vez como referentes para las políticas de ordenamiento territorial, de desarrollo rural y de reforma agraria en Colombia. La discusión examinará cómo estas formas de acceso y tenencia, pública y privada, afectan los modos de vida y la situación de seguridad y soberanía alimentaria de las comunidades rurales. Y qué papel juegan estas figuras frente a los procesos de concentración, acaparamiento, contra-reforma agraria y privatización de los espacios públicos.

 

  • ¿Cómo se viene expresando en su región la concentración de la tierra y el acaparamiento de recursos?
  •  

  • Según la experiencia de su organización o de su caso, ¿Cómo las políticas de ordenamiento territorial Y el modelo de desarrollo rural, han afectado el acceso a la tierra y la soberanía alimentaria de su comunidad?
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  • ¿Qué actividades o estrategias territoriales y de lucha viene implementando su organización y comunidad para hacerle frente al acaparamiento de tierras y avanzar para garantizar el acceso a la tierra, la soberanía alimentaria y la reforma agraria?

 

La primera parte de la mesa se desarrolló en formato de panel con la presentación de las experiencias de las organizaciones sociales intercaladas con las ponencias de investigadores y estudiantes. Participaron cerca de cuarenta personas provenientes de instituciones estudiantes y organizaciones sociales. Fueron destacadas las experiencias de las organizaciones campesinas y de comunidades negras, que animaron y enriquecieron las discusiones.

 

La segunda parte de la mesa fue un taller a partir de las presentaciones de las organizaciones entorno a las posibilidades de generar propuestas sobre el ordenamiento territorial y la reforma agraria como instrumentos aptos para regular el fenómeno del acaparamiento y la concentración de la tierras, que además contribuyan gestionar y construir soberanía y autonomía alimentaria. En las presentaciones miembros de las organizaciones de base territorial presentaron sus procesos de organización y territorialización a partir de figuras jurídicas que permitan reconocer derechos culturales, económicos y territoriales. A su vez, los estudiantes e investigadores presentaron los avances en investigación o investigación- acción de procesos de territorialidad campesina, en distintas regiones del país. Es importante destacar que tanto las propuestas de las organizaciones como la reflexión académica recalcaron sobre la necesidad de construir territorialidades inter culturales que permita el dialogo entre comunidades que tienen reconocimientos territoriales e identidades culturales disimiles, en un dialogo auto convocado, para trabajar sobre aspectos y problemáticas comunes.

 

Las comunidades reafirmaron en las presentaciones y la discusión su sentido de pertenencia a partir del reconocimiento de la diferencias poblacionales y de la diversidad geográfica específica de los procesos de territorialización comunitaria; igualmente expresan la necesidad de identificar los avances de las actividades económicas - la minería, los cultivos agroindustriales y el turismo – que se establecen en zonas campesinas, negras o indígenas, y su impacto en la reconfiguración de los usos del suelo y en el mercado de las tierras, la concentración de la propiedad en manos de sectores sociales que despojan a las comunidades por medio de distintos mecanismos de control territorial.

 

Sobre estos temas se realizaron once ponencias que permitieron presentar y analizar distintas formas de procesos de territorialización, vinculados con la reforma agraria, el acceso a la tierra y a los bienes comunes asociados. La participación de las comunidades indígenas con sus experiencias de resguardos indígena, no fue muy activa aunque el tema fue discutido tanto por los investigadores como por las organizaciones sociales, en tanto que es un sector social que tiene interlocución directa con las comunidades campesinas y negras en sus territorios. Por ello se reiteró la necesidad de esa comunicación e interlocución y la correspondiente negociación en los procesos de construcción territorial y en la redistribución y uso de las tierras. Las presentaciones dan cuenta de sujetos e instituciones de diferente carácter: estatales, trasnacionales, organizaciones sociales y grupos armados, involucrados en los procesos de organización del territorio, de acceso a la tierra y de apropiación de los recursos o bienes naturales integrados a las rentas derivadas de la propiedad o control de las tierras. Los ponentes confirman las limitaciones de la acción de las instituciones y programas gubernamentales que promueven y regulan un ordenamiento territorial que fortalezca la vida de las comunidades. Estos casos permiten argumentar que tanto el ordenamiento de los territorios en Colombia como las posibilidades de una reforma agraria se encuentran subordinadas al mercado y al crecimiento económico que favorecen la acumulación en manos de unos pocos vinculados a sectores empresariales nacionales e internacionales.

 

En esta mesa se destacó la importancia para las comunidades indígenas, negras y campesinas de impulsar un ordenamiento territorial incluyente, mediado por una reforma agraria que incorpore asistencia técnica y créditos. Una reforma agraria integral, que le permita al campesino tener peso y presencia en las relaciones entre el campo y la ciudad. Que impulse fundamentalmente la redistribución de la tierra y facilite el retorno a los territorios de miles de personas despojadas y desplazadas. Para lograr este último punto no se debe promover únicamente el retorno y la titulación, ya que las comunidades con titularidad enfrentan problemas asociados al control territorial de sus tierras tituladas por parte de grupos armados; además se registra la total ausencia de programas del gobierno que respondan a políticas pertinentes para el arraigo territorial de esas comunidades.

 

El ordenamiento territorial para la vida de las comunidades campesinas, negras e indígenas debe basarse en la construcción del poder local para el ejercicio de la autonomía, sin encerrarse en lo local y con proyección regional y nacional. No podemos enfrentarnos solos a los territorios del capital que consolidan la concentración de tierras; se debe dialogar entre campesinos, negros e indígenas para hacerle frente organizadamente a la minería y al agronegocio con sus estrategias de concentración de la tierra; ello requiere fortalecer la territorialidad de las comunidades negras e indígenas, y hacer uso del marco jurídico de las zonas de reserva campesina.

 

Lograr el cumplimiento de las leyes que reconocen la territorialidad de las comunidades es importante pero no suficiente; en el caso del campesinado es importante su reconocimiento como sujeto político y cultural. Las luchas comunes de campesinos, negros e indígenas se concentran en la participación activa en la construcción de la paz; la democratización y protección de las semillas; la prevención y denuncia de la concentración y acaparamiento de tierras y de los bienes comunes. Para las comunidades es importante el acompañamiento y asistencia jurídica y técnica en la titulación de baldíos; también destacan la importancia gestión política de las relaciones entre el campo y la ciudad; la gestión de la relación entre el movimiento social y la academia.; la vigilancia y acompañamiento por todos los sectores de la sociedad a los procesos de consulta previa, pues en la actualidad “es como preguntar le a la gallina como se la comen”. Es necesario hacer intercambios con los otros pueblos de otras regiones y países, sin aislarse. Para ampliar sobre este tema y el desarrollo de esta mesa ver memorias del evento.

 

La palma aceitera es uno de los casos de extractivismo que existen actualmente y en gran cantidad, esta actividad económica que se encuentra vinculada ante un enorme proceso de transformación en la agricultura, conocida también por su implicación ante problemas de desplazamiento y de resistencia a causa de ejercicios de violencia y coerción, esta situación se presenta por lo general en el Caribe Colombiano, María La Baja y en la región de Montes de María se encuentran asociadas con este tipo de situaciones anteriormente mencionadas, pero lastimosamente les ha costado mucho trabajo y han tenido muy pocos resultados positivos. Para ello se han presentado varias organizaciones como ASPROCIG, en la ciénaga grande del bajo Sinú, donde tienen presente la equidad de género y el acceso equitativo de los recursos naturales.

 

Juliana Cuenca como participé del evento nos mostró como al sur del occidente colombiano se ha venido haciendo construcción social, influenciado y apoyado por CIMA (Organización de base territorial que gestiona formas organizativas, alternativas al capital y al control estatal) donde hay una disputa territorial delante de la toma de un control capitalista, además de ello muy injusta, porque se encuentra aliada con el estado.

 

En la región del pacifico colombiano, en donde el proceso de la titulación de las tierras colectivas caracterizado por el reconocimiento étnico territorial, ve impulsado por el reconocimiento étnico territorial, donde se encuentra implementada la ley 70, lo que permite la consolidación de protección de prácticas de vida y de resistencias de los territorios colectivos de la costa pacífica. COCOCAUCA (Coordinación de Consejos Comunitarios y Organizaciones de Base del Pueblo Negro Del Pacifico de Colombia) se encuentra asociada con tres organizaciones bases como lo son JUNPRO y COOPMUJERES que tienen como acción en la costa pacifica defender el territorio, donde las comunidades las tienen en cuenta como una un espacio físico, simbólico y mágico espiritual, tal como lo menciona Orlando Pantoja en uno de los espacios de la Mesa uno (1).

 

José Américo Mosquera, miembro de COCOCAUCA, organización étnico territorial, organización creada en 1994 en respuesta a la formación y sensibilización de líderes frente a las amenazas al territorio y sus recursos naturales; Donde manifiesta además que se han dando grandes cambios en el uso del suelo por diversos factores, entre esas el Turismo, este ha traído consigo mismo la elevación de precios de las tierras, y un intenso proceso de proletarización de las personas y la diversidad de los cultivos destinados a la alimentación para población flotante. Situación que comienza a cambiar la alimentación de los nativos por tratar de conseguir un poco de bienestar económico.

 

A los limites de Bogotá, Cundinamarca y Tolima, estas tienen ya obras de infraestructura para la construcción de una Hidro- Energética, por los lados de la cuenca Sumpaz, región que es reconocida por los campesinos desde el siglo XX de alta producción de alimentos, que abastece a Bogotá en consumos de este. Por otro lado, esta región sobrelleva dinámicas migratorias y comerciales de los campesinos entre Usme y Sumpaz, Cundinamarca, Tolima y Meta. Sergio Monroy, que hace parte de la red de Investigadores de Zonas de Reserva Campesina y Autonomías territoriales, este destaca que la migración es uno de los procesos más comunes de territorialidad campesina en la zona de reserva de Cabrera Cundinamarca. He aquí, en donde se puede ver en paralelo el desarrollo y promoción de la economía campesina frente al cultivo de coca y las fumigaciones que estaban acabando con los cultivos de los agricultores, donde podemos darnos cuenta de cómo estas personas pueden llegar a quedar huérfanos de territorio y trabajo.

 

La participante Marjorie Zambrano de la Organización, Pequeños Agricultores Autónomos de la Costa, “Tierra y Vida” del Ecuador nos comentó acerca de la experiencia que vive actualmente el Ecuador, que mantiene una política de Reforma Agraria, en donde la Ley no da garantías ante las prácticas de las instituciones del Estado, ante la ejecución de los derechos de Propiedad a los campesinos, en donde estos han demandado ya la legalización de sus tierras, y al parecer que el tiempo ha llegado a su punto más oportuno.

 

A pesar de que en esta mesa no se contó con la presencia directa de organizaciones indígenas, John Jairo Monje mencionó en la sesión el mantenimiento de dinámicas socio culturales sobre los territorios a partir de estas étnias, las cuales están actualmente infestadas de conflictos, donde se destaca una posición difícil ante los parques naturales y territorios colectivos, además de ello la explotación masiva de recursos naturales e introducción de modelos no convencionales en la economía indígena en las cuales se ve afectada los procesos interculturales.

 

La reforma agraria y el ordenamiento territorial es en donde deben tener en cuenta a los territorios étnicos, inter- étnicos y las zonas de reserva campesina, además de otras formas de territorialidad campesina, teniendo presente las coordinaciones de dinámicas territoriales que consientan la edificación de las bases del poder local con estrategias de autonomía local manteniendo una proyección nacional que permita la gobernabilidad interna, para así enfrentar el extractivismo para la definición de las normas de la comunidad que permitan la implicación de esta para la protección de su territorio, identidad y sus recursos.

 

La interculturalidad se ha transformado en un paradigma en donde el desarrollo político de estas regiones se han visto desplazadas por la violencia de los años cincuenta, en donde podemos destacar que las barreras culturales han hecho una separación de ciertos pueblos y perspectivas situación que se ha visto castigada y separada por la violencia, y la explotación de sus bienes naturales ya sean ríos, manglares y bosques.

 

Martha Saade, hizo énfasis en la importancia de las experiencias directas de los procesos organizativos, en donde hace análisis de las disputas de sentido de los procesos organizativos, la defensas de los territorios y las reivindicaciones culturales donde están atentos a las reivindicaciones culturales que van en la búsqueda de un reconocimiento de la tierra, situación de la que hemos mencionado anteriormente en este texto, en la que son protagonistas los campesinos, los afro descendientes e indígenas

 

El ordenamiento territorial para la vida de las comunidades campesinas, negras e indígenas debe basarse en la construcción del poder local para el ejercicio de la autonomía, que no se encierra en lo local y que cuente con proyección regional y nacional. No podemos enfrentarnos solo al territorios del capital que consolidan la concentración de tierras en nuestro país, hay que dialogar entre campesinos negros e indígenas; esto para hacerle frente a la minería, al agronegocio y sus estrategias de concentración de la tierra, para esto hay que fortalecer la territorialidad de las comunidades negras e indígenas, también hacer uso del marco jurídico existente de las zonas de reserva campesina.


Lograr el cumplimiento de las leyes que reconocen la territorialidad de las comunidades es importante pero no suficiente, en el caso del campesinado es importante el reconocimiento como sujeto político y cultural. Las luchas comunes para campesinos negros e indígenas son: la democratización y protección de las semillas, la prevención y denuncia de la concentración y acaparamiento de tierras y sus bienes comunes. La participación activa en la construcción de la paz. El acompañamiento y asistencia jurídica y técnica en la titulación baldíos. La gestión política de las relaciones entre el campo y la ciudad. La gestión de la relación entre el movimiento social y la academia. La vigilancia acompañamiento de todos los sectores de la sociedad a los proseos de consulta previa, pues en la actualidad “es como preguntar le a la gallina como se la comen. Es necesario hacer intercambios con los otros pueblos de otras regiones y países. NO SE TRATA DEL AISLAMIENTO.

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